Un momento de altísima carga emocional sorprendió a la audiencia de La Linterna, el ciclo de streaming que conduce Laura Ubfal en Bondi Live, cuando la reconocida periodista de espectáculos se quebró al aire y no pudo contener el llanto. Lo que prometía ser una emisión más del programa derivó en una escena profundamente humana, detonada por un mensaje inesperado que la tomó por sorpresa y la conectó con un recuerdo muy doloroso de su vida personal.
Según se vio en la transmisión, la conductora estaba desarrollando con normalidad los temas de la jornada hasta que recibió un saludo que alteró por completo el clima del streaming. Ese guiño cariñoso, que llegó sin previo aviso, abrió la puerta a una vivencia que Ubfal llevaba guardada y que, al hacerse presente en pleno vivo, la desbordó emocionalmente frente a todos. La reacción fue inmediata: su voz se cortó, los ojos se le llenaron de lágrimas y el tono del programa cambió por completo.
El episodio, lejos de quedar en un simple momento de sensibilidad, dejó en evidencia la impronta personal con la que Ubfal suele atravesar su trabajo. Acostumbrada a analizar con rigor la vida de las figuras del espectáculo, esta vez fue ella quien quedó en primer plano, expuesta desde lo más íntimo, compartiendo su vulnerabilidad ante una audiencia que no esperaba semejante giro en la emisión.
En redes, el fragmento del streaming se replicó rápidamente y generó una fuerte repercusión entre los usuarios, que destacaron la honestidad emocional de la periodista y le hicieron llegar mensajes de apoyo y contención. Muchos seguidores remarcaron que, en tiempos de transmisiones frías y calculadas, la escena de Ubfal quebrada en vivo funcionó como recordatorio de que detrás de la pantalla hay una persona atravesada por historias, duelos y recuerdos que siguen latentes.
El impacto del momento también reabrió la conversación sobre el lugar que ocupan las emociones en los formatos de streaming, un espacio que suele privilegiar la velocidad y la inmediatez por sobre la pausa y la reflexión. En ese contexto, el llanto de Laura Ubfal no solo descolocó a quienes estaban viendo el programa, sino que además instauró un clima distinto, en el que el espectáculo y la noticia se mezclaron con la dimensión más humana de una de las periodistas más experimentadas del medio.
