Luto en Hollywood. Murió Catherine O’Hara, la inolvidable mamá de Kevin en «Mi pobre angelito», a los 71 años. La actriz canadiense falleció este viernes en su casa de Los Ángeles tras una breve enfermedad, según confirmó su representante a medios internacionales como TMZ y Variety. En Argentina, donde las películas navideñas de la saga son un clásico imperdible en las fiestas, su partida genera una conmoción profunda entre generaciones que crecieron riendo con sus gritos desesperados de «¡Kevin!».
Nacida el 4 de marzo de 1954 en Toronto, Catherine O’Hara forjó una carrera legendaria que empezó en los años 70 con el programa de sketches SCTV, donde brilló como actriz y guionista junto a grandes como John Candy, Eugene Levy y Martin Short, ganando su primer Emmy. Su salto al cine la inmortalizó en «Bitelchús» (1988) de Tim Burton, como la excéntrica Delia Deetz, con ese baile viral de «Day-O» que aún nos saca carcajadas, y en «¡Jo, qué noche!» de Scorsese. Pero fue como Kate McCallister, la madre olvidadiza en «Mi pobre angelito» (1990) y su secuela «Perdido en Nueva York» (1992), junto a Macaulay Culkin, donde se grabó en el corazón de los argentinos, convirtiéndose en el emblema de las vacaciones caóticas familiares.
En las últimas décadas, O’Hara resurgió con fuerza en la televisión: su rol de Moira Rose, la diva histriónica en «Schitt’s Creek», le valió un Emmy en 2020 y un Globo de Oro en 2021, consolidándola como reina de la comedia. Colaboró nuevamente con Tim Burton en «Bitelchús 2» (2024), prestó su voz a «Pesadilla antes de Navidad» y hasta fue terapeuta de Pedro Pascal en la segunda temporada de «The Last of Us». Su último gran papel fue en «The Studio», la serie de Apple TV+ creada por Seth Rogen, donde encarnó a una ejecutiva de Hollywood en crisis que se reinventa, rol que le trajo nominaciones recientes a los Emmy y Globos de Oro.
Fuera de las cámaras, Catherine era un sol: casada con el diseñador de producción Bo Welch, a quien conoció en «Bitelchús», y madre de dos hijos, Matthew y Luke. Su calidez y generosidad trascendían la pantalla, como recordaron colegas y fans en redes tras la noticia. En un Hollywood que la vio partir justo cuando planeaba eventos para «The Studio», su legado queda en clásicos que seguirán pasando en la tele argentina cada Navidad, recordándonos que las mejores madres de celuloide, como Kate, son eternas.
La causa exacta de la «breve enfermedad» no se detalla aún, y su familia guarda silencio, pero el mundo del espectáculo llora a una versátil artista que pasó de sketches improvisados a premios dorados, dejando huella en comedia, drama y animación. Figuras como Culkin, con quien compartió la estrella en el Paseo de la Fama, ya expresan dolor, mientras Argentina despide a la «mamá de Kevin» con nostalgia criolla. Su partida, a los 71, cierra un capítulo inolvidable del cine familiar.
