El Tribunal de Milán declaró oficialmente disuelto el matrimonio entre Wanda Nara y Mauro Icardi, pero la sentencia no resolvió todo el conflicto entre ambos. Según aclaró la abogada Ana Rosenfeld, el fallo rechazó pedidos económicos planteados por Icardi y dejó fuera de la jurisdicción italiana las decisiones sobre sus hijas.
En medio de la repercusión por la sentencia, Rosenfeld salió a ordenar la información y desmintió algunas versiones que circularon en las últimas horas. La letrada explicó que la Justicia italiana no hizo lugar al pedido de culpabilidad presentado por Icardi y tampoco aceptó una pensión alimentaria para Wanda.
Uno de los puntos más sensibles del expediente es la situación de Francesca e Isabella, las hijas que la expareja tiene en común. Rosenfeld fue categórica al señalar que el tribunal de Italia resolvió que no le corresponde intervenir en cuestiones de custodia, residencia ni alimentos de las menores.
La abogada también negó que la sentencia haya ordenado que las niñas deban viajar a Turquía con su padre. “Nunca dijo que las niñas deban ir con Icardi a Turquía”, remarcó, en respuesta a la interpretación que se instaló tras conocerse el fallo.
Por su parte, Icardi celebró públicamente la resolución judicial y aseguró que el proceso en Italia ya concluyó. Sin embargo, el conflicto familiar continúa abierto en otros frentes, especialmente en lo referido a la restitución internacional de las hijas, que según el futbolista sigue tramitándose en Turquía.
Más allá de la sentencia de divorcio, el caso todavía tiene capítulos pendientes en materia patrimonial y familiar. En las últimas semanas, el juez que interviene en la causa ya había advertido a ambos por priorizar las disputas económicas por encima del bienestar de las niñas, y llegó a mencionar la posibilidad de designar un tutor si la situación no mejora.
