El conflicto entre Wanda Nara y Mauro Icardi sumó un nuevo capítulo tras el robo ocurrido en la casa que la empresaria tiene en Milán. En medio de las versiones cruzadas, el caso volvió a quedar en el centro de la escena por las sospechas sobre quién pudo haber estado detrás del hecho y por las derivaciones judiciales que alcanzan a ambos.
Según trascendió en distintos medios, el entorno de Wanda sostiene que el asalto no habría sido casual y que los ladrones parecían conocer la vivienda y sus movimientos. Esa hipótesis también fue mencionada en la cobertura televisiva, donde se indicó que las cámaras de seguridad estaban activas al momento del robo y podrían resultar claves para identificar a los autores.
La polémica creció cuando empezaron a circular versiones que vinculaban a Icardi con lo sucedido, ya sea por una presunta responsabilidad directa o por la sospecha de que el robo podría haber estado relacionado con conflictos previos entre ambos. En ese marco, Nora Colosimo, madre de Wanda, fue contundente al referirse a la posibilidad de que el futbolista tuviera alguna implicancia: “Si eso es así, es macabro”, lanzó, alimentando todavía más el escándalo.
Del lado de Icardi, la estrategia tomó otro rumbo. Sus abogadas presentaron documentación para poner en duda la versión del robo y afirmaron que no estaría acreditada la denuncia tal como la expuso Wanda. Incluso, fuentes cercanas al jugador dejaron trascender la sospecha de que el episodio habría sido un montaje o un “autorrobo”, una hipótesis que elevó todavía más la tensión entre las partes.
Wanda, por su parte, negó de manera enfática que Icardi haya desconfiado del asalto y aseguró que el futbolista siguió la situación a través de las cámaras de seguridad cuando intervino la Policía. Además, sostuvo que los delincuentes fueron directamente a su habitación y que el hecho habría sido organizado por alguien que conocía bien la casa.
En paralelo, el conflicto judicial sigue ampliándose con reclamos vinculados a la documentación de las hijas que ambos tienen en común y a las diferencias por la revinculación familiar. Mientras se cruzan acusaciones y versiones en tribunales y en los medios, el caso ya excede el episodio del robo y se convirtió en un nuevo frente dentro de la disputa entre la expareja.
