Maxi López decidió realizar un cambio profundo en su alimentación y estilo de vida, y lo hizo de la manera más transparente posible: mostrando todo frente a cámara. En el primer episodio de su reality, El Anti 9 (Vestuario Stream), el exfutbolista abrió las puertas de su nueva rutina en Argentina y dejó registrada su primera consulta con la nutricionista Delfina Zimerman, quien empezó a desmenuzar sus hábitos para diseñar un plan a medida. Allí, López reveló cuánto pesa hoy y cuáles son los excesos que deberá corregir si quiere alcanzar sus objetivos.
La cita con la especialista comenzó con un análisis detallado de cómo se alimenta a lo largo del día. López contó que actualmente realiza tres comidas diarias y que el desayuno es el momento en el que más proteína incorpora. Sin rodeos, lanzó un dato que dejó atónita a la nutricionista: dijo que suele arrancar la jornada con “12 o 13 huevos”, una cifra que, de inmediato, generó reacción tanto en el consultorio como en las cámaras del reality. Luego, ya con algo de humor, aclaró que en realidad se trata de una cantidad menor, pero igual quedó claro que el consumo era muy elevado para un solo desayuno.
Zimerman, sorprendida por esa confesión, reconoció después ante las cámaras que cuando escuchó “doce huevos” casi se desmaya, y que rápidamente intentó llevar esa cifra a un terreno más razonable. Según explicó, con tres o cuatro huevos en el desayuno es suficiente para cubrir una buena cuota de proteína sin caer en excesos. Ese intercambio marcó el tono de la consulta: una mezcla de sinceridad brutal por parte de López y firmeza profesional de la nutricionista, que se propuso ordenar por completo su esquema de comidas, porciones y alimentos a moderar.
A medida que avanzaba la conversación, el exdelantero fue enumerando sus puntos débiles. Admitió que le cuesta alejarse de los sabores intensos y de las porciones abundantes, y definió a los condimentos, la mayonesa y los “panchitos” como “la gloria”, dejando en claro que no se queda corto a la hora de servirse. También reconoció que muchas veces llega a la noche con un hambre acumulada, salvo cuando “pica” algo dulce durante el día, como facturas, churros, alfajores o bizcochos. Entre sus platos favoritos, puso a las milanesas en un lugar innegociable: admitió que le gustan más fritas, aunque su pareja, Daniela Christiansson, se las prepara al horno, y bromeó con que, si le dieran vía libre, sería capaz de comerse seis o siete en una sola comida.
El momento clave de la consulta llegó cuando la nutricionista decidió pasar de la teoría a los números concretos. Para poder ajustar las porciones a su realidad, Zimerman lo subió a la balanza y obtuvo el dato que terminaría de ordenar el plan: Maxi López pesa actualmente 110 kilos. En base a esa cifra, calculó que su requerimiento diario debería ubicarse entre 160 y 190 gramos de proteína, y le recomendó incorporar fuentes magras como el pollo, además de sumar opciones como la quinoa. Al mismo tiempo, fue contundente respecto a la noche: la indicación es bajar al mínimo los hidratos de carbono en la última comida del día, dejando afuera pastas, arroces y fideos, ya que en ese momento el cuerpo prácticamente no gasta esa energía.
Lejos de resistirse, López aseguró que está dispuesto a adaptarse al nuevo esquema, aunque marcó sus límites personales. Señaló que el pollo le gusta, pero que todavía no se imagina incorporando la quinoa a su rutina, pese a reconocer que hoy conoce bien los productos y sabe cómo cocinar. El reality buscará precisamente mostrar ese proceso: el recorrido de un exfutbolista que, tras su retiro y en plena exposición mediática, decide revisar de raíz sus hábitos alimenticios, ajustar excesos y encarar una transformación física sostenida, acompañado por profesionales y bajo la mirada atenta del público.
